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La Pasión de Andalucía.
Sintesi dell'intervento tenuto da David Rubio al Convegno Atlante Neobarocco, Siviglia, 26-27 novembre 2004
Que Andalucía tiene una manera diferente de entender y de vivir la vida es bien sabido por todos.
Sus ferias y fiestas, su Semana Santa, el cante y el baile flamenco, son claros ejemplos de hasta donde puede llegar la pasión con la que un Andaluz siente lo suyo.
Pero es en la Semana Santa donde se mezcla esta pasión con la devoción y donde parece que el tiempo se ha detenido, donde se repite el mismo ritual solemne y la misma pompa barroca como en el temprano siglo XVII.
Transcribo la carta de un costalero a un amigo explicandole como él siente y vive la Semana Santa debajo de un Paso de Palio portando sobre sus hombros a la Virgen de la Paz en su Mayor Aflicción.
-Yo entraba en Bizcocheros de vuelta muy poquito a poco, la vuelta la estaba dando mi corazón no mis piernas, sonaba rocio, Momo me gritaba, yo reia y lloraba, La Niña parecia que se movia de puro contento, estabamos dejando Jerez atrás para entrar en el cielo de la Albarizuela.
Como explicarte hermano Alejandro lo que yo sentia en aquel y en todos los momentos que estoy tan cerca de Ella, y no se puede estar mas cerca que bien metio en sus trabajadoras, sintiendo como la madera hiere tu corazón a la vez que se llena de la gracia de Maria.
Y es que todos pertenecemos a una misma hermandad de la Coronación, y muchos la quieren como nosotros la queremos, y hay otros muchos que vienen de otras hermandades para estar con ella, ¿Qué tendrá La Niña, que hay quien deja su casa para venir a la nuestra solamente por estar con Ella?, pero somos nosotros, junto con el resto de la cuadrilla, los afortunados, los privilegiados que podemos gritar a las cuatro esquinas del barrio de la Albarizuela, que somos Costaleros de la Mare de Dios, que nuestra hermandad es la Coronación y nuestro barrio la Albarizuela.
Y da igual que vengamos de ida o de vuelta por bizcocheros, da igual que nos acompañe más o menos gente durante el recorrido, da igual la música, da igual todo lo que no sea poder volver cada Domingo de Ramos, y mientras Ella así lo quiera, a meterme debajo de sus trabajaderas, en esa pata que me dejo mi tito Pelón cuando ya no pudo más venir con nosotros.
Aquel año, por primera vez con la responsabilidad de guiar desde la pata derecha a la Señora por las calles de Jerez, me encontre solo. No fue hasta que ya estabamos en la calle enfilando Arcos hasta que de rodillas en el suelo miré para atrás y no estaban. Mi tito Pelón, Batista y mi hermano que desde fuera lo escuchaba emocionarse ya no estaban debajo conmigo. Pero sabes que? Estaba Ella, La Niña, la Mare de la Albarizuela y por Ella estaba yo allí, en silencio, de rodillas, sudando, con el mismo miedo de todos los Domingos de Ramos, por Ella y solo por Ella.
Ahora otra vez se acerca ya la cuaresma. Dentro de pocos días volveré a bajar del altillo la molia y mi madre me volvera a preguntar con cara de sufrimiento si este año será el ultimo.
-Ay mama, y yo que sé si será el ultimo. Cuando Ella quiera y ya está.
- Tú deberias de dejarlo ya. Insite mi madre.
- Y que le hago yo mama, si no puedo. Y que hago yo.
Y entonces hermano Alejandro, como todos los años, se volverá a hacer el silencio mientras mi madre coge la molia para ponerle esa fundita blanca, que fijate el cariño que le pondra mi maré, que no se coge ni un pliegue la tela al doblar la molia.
Primera reunion de hermanos costaleros de La Niña. Mucha gente nueva y ya cada vez menos viejos. Qué cosas hace Dios Alejandro, que reune en una capilla del barrio de la Albarizuela a tanta gente de todas las clases para que un día, y solo por unas horas, llevemos sobre nuestro corazones, nunca se te olvide que a La Niña solo se la puede llevar con el corazón, a su madre por las calles de Jerez. Y es que querido amigo Alejandro, la mare de Dios se llama Paz y Aflicción y vive en el barrio torero de la Albarizuela, alli al final de la calle Arcos.
Recuerdo mi primer año de hermano vistiendo la tunica nazarena con esas vueltas negras que quitan las tapaderas del sentio. Puede ser el unico recuerdo que tenga de cuando tenia cuatro años y pa que quiero mas.
Yo iba con la carita destapá y hacia solo una parte del recorrido. Mi madre me cuenta que puse hasta malo de los nervios que tenia pero nada ese día iba a impedir que yo acompañara a mi hermandad por su barrio.
Tuvo que llover mucho hasta que por fin con dieciséis años puede igualá para ser costalero de la Virgen de la Paz. No te puedes imaginar por qué poco no me quede fuera de la cuadrilla por ser demasiado alto. Recuerdo que los primeros años le rezaba a Dios para no crecer ni un solo centrimetro. Y eso tu lo sabes bien, mas vale chiquitito pero debajo de La Niña.
Ese año conocí a mi tito Pelon, hoy soy Padrino de un hijo suyo, y el me enseño todo lo que sé debajo de un paso, lo bueno y lo malo. Con nadie como con él me he reido, he llorado, he disfrutado y he sufrido hasta no poder más debajo del paso. Pareciamos novios cargando, los dos cogidos del brazo todo el tiempo y mi hermano detrás rajando de nosotros que no parabamos de gritar que Viva Dios y Viva su Mare. Y es que esa forma de cargar un paso, esa manera de entender la costeleria, esa capacidad de sufrimiento, esa gente que habia de bajo, se ha perdido para siempre. Y no te digo que aquello fuera mejor o peor que lo de ahora, tu sabes como han cambiado las cosas, pero si te digo que gracias a aquello hoy la cuadrilla es lo que es.
Acababa de pasar las de Cain saliendo por esa puerta que no sé porqué no la hicieron un poquito más alta. Estaba dando la vuelta para enfilar calle Arcos, no se cabía de gente en el barrio, sonaba la marcha Albarizuela, Isaac Nuñez me llamaba una y otra vez para que abriera el compas que me comia literalmente a la gente, y yo para mi pensaba que se quitara la gente porque La Niña no iba a empezar corriendo el Domingo de Ramos, por mucha gente que hubiera. Y muy despacito me fui enfilando con Ella calle Arcos al ritmo que la música me marcaba, sitiendo como mi Virgencita de la Paz entornaba los ojos deslumbrada por la claridad cegadora de ese y todos los Domingos de Ramos.
Al escribir estas líneas no puedo dejar de pensar en la gente que sufre, como si fueran debajo conmigo, cada Domingo de Ramos; mis padres y mi hermano. Mi hermano se lastimo definitivamente en una mala chicota, él dice que fue una mala igualá pero yo pienso que Ella jamás iba a permitir que uno de sus niños se lastimara en una de sus trabajaderas y que simplemente el tenia eso ahí en su espalda y que dio la casualidad de que dio la cara un viernes de cuarema en la Arboledilla con la parihuela de ensayo. Él sufre y mucho cuando sabe que yo estoy debajo y no esta él detrás para ayudarme. Que buen costalero fue mi hermano Alejandro. Un año, cuando ya no cargaba con nosotros, le dije de recogida que no se separara de mi lado que no iba yo fino del todo. Justo en el a fondo mi hermano empezo a llamarme: David, vente, vente una mijita, llamate, vente. Y yo no podia Alejandro, no podia ya ni con mi alma. Y mi hermano, se remango la chaqueta, metio el brazo por debajo del faldon, agarro el travesaño de la pata, apreto los dientes, se olvido de su espalda y de la madre que la pario, y me dijo: aquí conmigo David, aquí conmigo que ya esta Mama en casa. Y asi fue como mi hermano Gabriel fue patero derecho de la Niña ese Domingo de Ramos.
Y luego mis padres. Que de cosas me dicen sus ojos, porque no hace falta decirlo con palabras, cada Domingo de Ramos cuando Momo ya esta debajo de mi casa esperandome para ir juntos a la hermandad y les digo con un nudo en la garganta que me voy con mi Niña y que sea lo que Dios quiera. He visto, Alejandro, a traves de los respiraderos a mis padres emocionarse viendo a su hijo costalero como quiere a la Virgen de la Paz, mientras voy rezando de la mejor manera que lo sé hacer, chicotá a chicotá y sin que se note arriba. Tambien los he visto sufrir mucho cuando eran los años de la fatiga y no podiamos, y veniamos desde que saliamos de bizcocheros, cuando se cogia a la ida, como se suele decir “listos de papeles”. Se me viene a la mente la imagen de mi madre vista desde el respiradero con la cara descompuesta deseando que terminara todo y que ese año, por Dios, fuera el ultimo. Pero quien deja de ir al cielo con La Niña, cada Domingo de Ramos, una vez que ya se ha estado alli.
Son miles Alejandro, las anécdotas y las vivencias que uno va acumulando año tras años de hermano y costalero. Algunas no se pueden ni contar porque eso tiene que quedar solamente para la gente de abajo y otras no encuentro la manera de expresarlas con palabras.
Solo me queda decirte que ole Maria, que viva mi barrio de la Albarizuela, que Dios esta en todas partes pero que su Mare solamente esta en una capilla muy chiquitita al final de la calle Arcos, y que su nombre es Paz y Aflicción, y que puedo decir orgulloso que soy costalero de La Niña, y que este Domingo de Ramos cuando salgamos de Jerez para regresar al cielo de la Albarizuela, volveré a parar el paso para quedarme en el sitio, para que Mama tarde un poquito mas en recogerse, para estar con Ella aunque solo sea un ratito más, que un año es mucho tiempo, y yo sé que en el fondo los Sanchez Bernal difrutan cuando yo paro el paso, porque tu y tus hermanos la quereis como yo la quiero y cuando se quiere de verdad y es el corazon el que manda no importa ni el sufrimiento, ni el agotamiento, porque lo unico que nos importa, lounico que queremos es estar con Ella y contra mas tiempo mejor.
Alejandro, ya escucho las campanillas de los cadelabros de cola, ya escucho el rachear de las zapatillas, el murmullo de la gente, el crujir de la madera, ya huelo el incienso y la cera rizada, que bonita va mi Virgen.
¡Los dos costaos a fondo por parejo!
Ya estamos otra vez en la calle con Ella. Viva la Virgen de la Paz.
David Rubio
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